martes, septiembre 26, 2006

Manolos y Benitos

Aprovechando la oportunidad que me brindan piojez y pepelu, me gustaría compartir con vosotros una idea que se ha ido cociendo en mi cabeza los dos últimos años, que son los hace que vivo fuera de la Península Ibérica (y digo Península porque por experiencia sé que es aplicable a los dos estados que la componen). Todo lo que os quiero contar es mi sensación de que España es un país de chapuzas, que va en nuestros genes culturales. Primero el chascarillo, la historia divertida. El ministerio de educación y ciencia tiene un programa para intentar que investigadores españoles que estén fuera puedan volver. Bien, no es mala idea, no es típica de alguien chapuzas. Para optar a ella, hay que rellenar un formulario por Internet. Éste no funcionaba bien. Llamas a un teléfono, y en ese dicen no saber nada y te dan otro, en ese otro dicen que eso es cosa de la subdirección general x servicio y etc. Llamas allí y te dicen con voz de sorpresa que cómo has dado con ellos? (coño¡¡¡ que pasa?, que se camuflan para que nadie sepan que están ahí o que???). Sigo esa cadena de teléfonos y por fin parece que encuentro un sitio en el que se puede hacer algo sobre el problema (a esas alturas yo casi ya había olvidado para qué llamaba). Les cuento el problema, me dicen que lo van a mirar y que les dé un teléfono para que me puedan contactar. Total, que cómo yo vivo en el extranjero pues les doy mi teléfono, y entonces llega el momento surrealista: que no me pueden llamar porque en esa oficina no tienen permiso para hacer llamadas al extranjero¡¡¡¡ Allí es donde uno piensa: a ver, a que llamaba yo aquí? Ahhh, porque estoy intentando optar a un programa de reincorporación para gente que estamos en el extranjero…pero claro, en esa oficina no pueden llamar fuera. Entonces el momento sublime…les pregunto: que puedo hacer? Respuesta: no sé…En resumen, es como cuando a manolo y benito les pedían hacer una reforma de la bisectriz bajante mixta y acababan sin hacer la reforma y electrocutando al dueño de la casa. Y porque esto no pasa en otros países? (aquí viene lo segundo). Porque os puedo asegurar que no pasa. Tengo la sensación que es una cosa religiosa. Cuando alguien repartió las religiones por el mundo (esta aquí, esta allí) a nosotros nos tocó la más chunga (aparte de la que ha hecho más para que la gente no folle). Porque los luteranos no tienen capacidad de que el cura les perdone sus pecados, así que claro, el señor o la señora tiene un sentido de responsabilidad personal que les hace intentar no escurrir el bulto y hacer las cosas bien. Por el contrario, que pasa con los católicos (y no hablo sólo de los creyentes sino de lo que hemos crecido en una cultura católica). Pues aparte de que follamos substancialmente menos (pero esto no viene al caso ahora), encima podemos hacer lo que queramos que no pasa nada: el cura ya nos perdonará los pecados (o nuestra escasa conciencia, que viene a ser lo mismo; eso sí, te perdonan todo menos que folles). Así que al susodicho de turno le importa un puto comino si hace la cosa bien, mal o regular…total, siempre será perdonado. En resumen, que Manolo y Benito eran católicos, pero además del Opus.

viernes, septiembre 15, 2006

La fortuna de ser uno mismo

Ya me he quedado muy atrás con respecto a mi compañero de andanzas blogeras…,ufff uf uf 4 posts a 0 … esto se me empieza a poner cuesta arriba, así que por fin me he decidido a reducir distancias. Mi retóricano está tan desarrollada como la de Mr. Ser y no puedo competir con él en eso… pero vamos haré todo lo posible para que se me entienda bien.
Quiero haceros partícipe de algunos pensamientos que rondan mi cabeza desde muchos años ha… ¿Alguna vez habéis pensado lo increíblemente afortunados que somos al ser lo que somos? Quiero decir… imaginaros el momento de vuestra concepción… entre millones y millones de espermatozoides, sólo fue uno el que provocó que estuviéramos aquí…Combinatoriamente, yo creo que esto ya es tener suerte. Extrapolándolo más, no somos un insecto, una rata, un cangrejo, o cualquiera de las millones de especies de bichos que hay en la tierra, sino que pertenecemos a la especie más evolucionada (bueno, esto seria discutible) y tenemos la capacidad de pensar razonadamente, etc. Extrapolándolo todavía más, dentro de que somos hombres, hemos nacido en una época relativamente buena para vivir… Lo jodido que hubiera sido nacer en la edad media en la que te acuchillaban por menos de nada…
Siguiendo esta línea, entre lo increíblemente grande que es el universo, somos parte de un planeta vivo, no somos una roca en jupiter, o en cualquiera de los millones y millones de planetas que puedan existir, sino que somos el ser más evolucionado en el único planeta con vida que se conoce.
Somos probabilidades vivas entre cientos de miles de millones. Dejando de lado las connotaciones religiosas de todo esto, combinatoriamente se nos ha dado el don de la existencia… alguien tiene el derecho de decir que no tiene suerte en la vida? Supongo que sí, si dejamos el contador de suerte a cero justo después de nacer.
Despues de todo esto, todavía hay gente que se cabrea porque no le toca la lotería… si es que nunca es suficiente.

P.D: No, no me he fumado nada Posted by Picasa

jueves, septiembre 14, 2006

ESTOCADA

Aun bajo el temor de afrentar oídos poco informados y en clave “alatristiana” (desde aquí mis respetos al autor), no cabe reprimir la severa afirmación de que el amor a una bandera es el puñal de un amante ingrato, que lo mismo te da como te quita a su antojo, sin tú no poder dejar de querer.

Ese amor es capaz de lanzarte estocadas de aflicción, te empuña el acero y guía tu mano sumisa. ¿Adónde nos llevan tantas banderas y tanto símbolo? Resulta tremendamente humano, únicamente humano, real sólo como humano. Son sólo unos colores y todo lo que tu vista quiera ver.

Peeeeeero, el amor es ciego y fluye inconsciente, lo sientes porque sí, sin llegar a él de forma reflexiva, o mejor dicho, viene a ti y te jode!!. Lo reconozco, no puedo evitar la soflama de su calor, la perdición y el orgullo al que te lleva.


Consabidos son sus efectos perniciosos, las consecuencias funestas propias y ajenas. Oleadas de romanticismo no pueden hacernos perder la cabeza cuando bajo su capricho te conducen al abismo. O sí? Obviamente todo va cambiando con el paso del tiempo, por lo q no sería descabellado pensar q esos cambios pudieran ser negativos o cuando menos los juzgáramos como tal. Igual nuestra única bandera debiera ser este status quo. Q jodido!!!