miércoles, octubre 18, 2006

Cómo Italia ganó el mundial o el abogado de Caín

“¡Que gane el mejor!”
Porqué dejar que siempre gane el más rápido, el más fuerte, el más dotado… el mejor? Si hablamos de ganar nos estamos refiriendo a competir, por lo que si soy más lento porqué tengo que perder sistemáticamente?!.
Indudablemente hay personas más capacitadas que otras para determinadas actividades por lo que en igualdad de condiciones la competencia es absurda, una demostración de superioridad que puede llegar al matonismo.
Me temo que el “jogo bonito” es un placer reservado para los elegidos, los mejor dotados. Si no te encuentras entre ellos olvídate de las divinas excentricidades. Tu juego debe ser otro: la defensa el principio de todo, la contra tu religión, la humildad tu divisa, encajador tu definición y el sentido práctico tu sexto sentido. Ah! y lo más importante: debes hacer lo que debes hacer.

“La revolución de los miserables”
Qué merito tiene que gane el mejor? El mérito real es cuando el peor logra el triunfo y se impone contra todo pronóstico, pero cómo va a ganar siendo el peor? La vida es caos: las circunstancias son variables y propicias para q todo siga cambiando, así q siempre cabe una oportunidad. Puede ser que sea pura envidia al hermano mayor más alto, más fuerte y que siempre huele bien, pero la derrota de Goliat es bíblica y de gusto popular.

“Dos cosas contribuyen a avanzar: ir más deprisa que los otros o ir por el buen camino”(R. Descartes)
Quizás exista una tercera vía. La del más rápido. La del lento. Y la de los demás. La democrática. La mayoritaria. Los q dan juego sin ser protagonistas. Hacen equipo.

1 Comments:

Anonymous Ana* said...

Plas, plas, plas ¡genial!

Me ha encantado, de verdad :-)

1:38 a. m.

 

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