jueves, septiembre 14, 2006

ESTOCADA

Aun bajo el temor de afrentar oídos poco informados y en clave “alatristiana” (desde aquí mis respetos al autor), no cabe reprimir la severa afirmación de que el amor a una bandera es el puñal de un amante ingrato, que lo mismo te da como te quita a su antojo, sin tú no poder dejar de querer.

Ese amor es capaz de lanzarte estocadas de aflicción, te empuña el acero y guía tu mano sumisa. ¿Adónde nos llevan tantas banderas y tanto símbolo? Resulta tremendamente humano, únicamente humano, real sólo como humano. Son sólo unos colores y todo lo que tu vista quiera ver.

Peeeeeero, el amor es ciego y fluye inconsciente, lo sientes porque sí, sin llegar a él de forma reflexiva, o mejor dicho, viene a ti y te jode!!. Lo reconozco, no puedo evitar la soflama de su calor, la perdición y el orgullo al que te lleva.


Consabidos son sus efectos perniciosos, las consecuencias funestas propias y ajenas. Oleadas de romanticismo no pueden hacernos perder la cabeza cuando bajo su capricho te conducen al abismo. O sí? Obviamente todo va cambiando con el paso del tiempo, por lo q no sería descabellado pensar q esos cambios pudieran ser negativos o cuando menos los juzgáramos como tal. Igual nuestra única bandera debiera ser este status quo. Q jodido!!!

2 Comments:

Anonymous Ana* said...

Anda, ya decía yo que lo de Mr Ser me sonaba, jeje.

Mira por dónde este sí que lo he entendido, pero creo que no hablas del amor, sino del desamor. Y sí, estoy de acuerdo, es lo peor que hay. Mientras no haya otro status, el quo es el mejor que tenemos.

Suerte.

(Por cierto, me parece que se dice statu, pero no me hagas mucho caso, que yo saqué Latín a base de chuletas)

8:19 a. m.

 
Anonymous Ana* said...

Hoy estoy un poco redicha. Perdón.

8:22 a. m.

 

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